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Por: Jorge Plata
“PARA TODO MAL MEZCAL, Y PARA TODO BIEN TAMBIÉN”
Que si el refrán aquel de que “para todo mal, mezcal y para todo bien también” no es oaxaqueño, debería serlo, a juzgar por la pulimenta que han alcanzado los maestros artesanos de este agave sensacional.
El mezcal se produce todavía con los sistemas rudimentarios de hace más de 200 años. Esta bebida esta hecha de la destilación del maguey.
Aunque actualmente existen varias poblaciones en las que se fabrica, es en Santiago Matatlán, a 47 km. de la ciudad de Oaxaca donde se inició la elaboración de esta bebida que, por su excelente calidad, se ha convertido en un producto de gran demanda local y nacional que ha empezado a exportarse.
“Arriba, abajo, a la derecha, izquierda y pa´dentro”, de un golpe se recibe la primera muestra del blanco, el más común y solicitado. Su contenido es puro, sin curación ni agua para diluirlo un poco. El añejamiento es la clave de su sabor, además de su condición de pureza ante cualquier elemento añadido para disminuir su sabor de fuego en el estomago.
Mezcal de Pechuga, con o sin gusanito, perlado, que si perfumado con alguna yerba, para que deje un resabio a gusto, placer y maravilla, sin más, para que atraviese la garganta sin raspar, suavecito, como corresponde a un buen mezcal y que además, no haga daño, para demostrar que si un trago de mezcal quita la pena, otro trago quita la pena del mezcal.